EXTREBEO

PSICOLOGÍA Y CÓMICS: Una relación de éxito

Si pensamos que la psicología estudia el comportamiento humano la cantidad de tebeos -que es de lo que solemos hablar aquí- que se podrían citar sería casi inabarcable, ni siquiera serían fácilmente clasificables. Con un objetivo más modesto nos interesa en esta ocasión centrarnos más en aquellas publicaciones que han tratado de una forma más directa la psicología y sus tópicos, esto es, biografías (de personajes representativos de esta interesante, y a menudo controvertida, ciencia humana y social), introducciones en cómic a este saber, historietas donde los trastornos y enfermedades mentales son centro de sus argumentos, humor gráfico en relación a sus temas más conocidos, etc.

Sin ánimo (ni posibilidades) de poder abarcar todo lo que hay, lo que pretendemos es dejar patente, una vez más, que el cómic es un medio tan potente como versátil para tratar la mayor variedad de temas que se nos pueda ocurrir. El mundo de la psicología, con todas las dimensiones que esta presenta y sus diferentes utilidades (clínica, laboral, comercial, social,…o meramente científica), no deja de recibir con frecuencia nuevas aportaciones y aproximaciones por parte del mundo del cómic y lo que haremos a continuación no es más que citar algunos ejemplos para ilustrar esta idea.

Para empezar… biografías Personajes como Freud, Carl G. Jung,… han encontrado sus vidas narradas en cómic. Suele ser habitual que en este tipo de obras se hable
también de sus teorías, aunque no se profundice tanto en ellas. Así,
por ejemplo,
encontraremos Freud, de Corinne Maier y Anne Simon o Carl G. Jung y la psicología analítica, de «La otra H», la interesante colección manga de Herder de adaptaciones de la literatura, la ciencia y la filosofía universales (que va ya por más de 40 números publicados en nuestro país -¡y más de 100 en Japón!-…). A esto se unen las historietas en clave de humor, como por ejemplo Vida de Perros, Una Aventura Rocambolesca de Sigmund Freud, de Manu Larcenet.

Con respecto a obras que traten la psicología en general destacamos una de reciente publicación, Introducción a la psicología en viñetas, un buen ejemplo de equilibrio logrado entre divulgación y amenidad. El índice de temas elegidos no difiere del que podríamos encontrar en un libro de texto de una asignatura de psicología general (la percepción, la memoria, la personalidad, el estrés y la salud mental, etc.) y aparecen citados los principales autores y las teorías más destacadas aunque, lógicamente, los temas se tratan brevemente. Esto se hace con un humor inteligente y un dibujo más que aceptable (que quizá destacaría más con una reproducción más adecuada y de mayor formato -y no es que el tomo sea pequeño-). La edita Ediciones B, tiene 232 págs y cuesta 17,90 €. Con un estilo distinto nos encontramos con Introducción al psicoanálisis, otro manga de Herder que nos narra, desde sus inicios con Freud, la historia y principales tesis de esta influyente corriente de la psicología.

De otro lado nos encontramos obras que tratan temas adyacentes o muy relacionados con la psicología, como la actualmente denominada neurociencia. En Neurocómic (Norma Ed., 136 p., 22 €) dos especialistas italianos nos muestran cómo funciona el cerebro de una forma -nunca mejor dicho- gráfica en un libro accesible y editado muy lujosamente (tapas que imitan la tela y letras en dorado y plata) y que ha tenido una muy reciente secuela, Los sentidos, centrado en los mecanismos de la percepción y con similares características (pero con 168 p y 24 €).

También son numerosas las obras que tratan, de muy diversas maneras, trastornos,  enfermedades mentales, síndromes o situaciones no adaptativas (que diría un psicólogo), así como etapas mentales en función de la edad (psicología evolutiva). Por un lado encontramos algunas con un planteamiento más realista en obras como la conocida Arrugas, de Paco Roca, sobre el mal de Alzheimer (si leyéndola no te toca la fibra sensible… ¡háztelo mirar por un psicólogo!), Epiléptico, de David B., que aprovecha la historia familiar del autor y la enfermedad de su hermano mayor para repasar tres décadas de la historia de Francia (una obra de veras notable), María y yo, de Miguel Gallardo sobre el autismoLa levedad, de Catherine Meurisse, sobre el estrés postraumático y su superación (esta autora sobrevivió por pura suerte a la matanza de Charlie Hebdo), Un adiós especial, de Joyce Farmer, sobre el envejecimiento, con todo lo que conlleva en lo físico y mental (un emotivo y didáctico cómic que se recomienda en escuelas de enfermería), Cara o cruz. Conviviendo con un trastorno mental, de Lou Lubie, sobre la ciclotimia o Que no, que no me muero, de María Hernández y Javi de Castro, sobre el proceso que conlleva enfrentarse a una enfermedad como el cáncer de mama. Por otro encontraremos obras más «noveladas» o con mayor carga de ficción en sus argumentos, pero igualmente valiosas a la hora de ilustrar situaciones de la vida psicológica. Así se tratan temas como la identidad sexual, como en Degenerado, de Chloé Cruchaudet (la verdadera historia de un francés que simuló ser mujer para librarse de ser reclutado en la 1a Guerra Mundial… y se acabó metiendo demasiado en el papel) o la notable La favorita, de Matthias Lehmann, que añade a esto el tema del maltrato infantil (que también era parte importante de El cuento de una rata mala, del gran Bryan Talbot). Junto a esto existen obras en las que se relata el comportamiento humano ante situaciones extremas como, por ejemplo, ser víctima de un secuestro (en Escapar, de Guy Delisle) o una situación catastrófica/apocalíptica global (ya sea ficticia como en Los muertos vivientes, o real como en Jeronimus, de Dabitch y Pendanx, o en Pies descalzos, de K. Nakazawa, por ejemplo); cómics que ilustran muchos de los síntomas «neuróticos-culturales» que caracterizan nuestra vida actual como la insatisfacción con nuestras vidas -provocada o aumentada a menudo por la envidia- (como en la apreciable Talco de vidrio, de Marcelo Quintanilha, o en El mundo a tus pies, de Nadar) y la consecuente búsqueda de emociones y entretenimiento en la realidad virtual (véase sobre esto Logout, de Pier Brito y Sergi Puertas) y, finalmente, tebeos que aunque tampoco practiquen una psicología académica, saben de lo que hablan -por ejemplo- al dejar clara la necesidad de aceptar el propio pasado y reconocer la importancia de la infancia para nuestra vida de adultos (sobre esto pocos autores llegan al nivel de sensibilidad y emoción poética que nos regalaba el gran Jiro Taniguchi en obras como Barrio Lejano -del cual hicieron adaptación cinematográfica los franceses- o El almanaque de mi padre).

Añádase otros subgéneros importantes como aquel en el que se trata el tema de las adicciones, donde podríamos citar Rosa y Javier (de Ponent) que cuenta la historia de una madre y su hijo, que juntos se enfrentan al problema que las drogas suponen para el hijo, algo de lo que ella se entera cuando la llaman de un hospital donde ha ingresado su hijo con sobredosis. También encontraremos obras que abordan la realidad de la discapacidad -valga la palabra para entendernos, aunque no me guste- con publicaciones como Downtown o Cómic 21, ambos sobre el síndrome de Down, por citar unos ejemplos, y la de los cuidadores de las personas con dependencia, como ¿Quién le zurcía los calcetines al rey de Prusia mientras estaba en la guerra?, de Zidrou y Roger. Añadamos un ejemplo de historieta dedicada a los trastornos alimenticios (bulimia y obesidad), Gorda, de Moyoco Anno.

Mención aparte merece el amplísimo espectro de patologías y cuadros -digámoslo así- de variado interés e intensidad psicológica que presenta uno de los géneros más genuinos de la historieta, el de los superhéroes. Sin que esté muy claro a veces quién se lleva la peor parte, si héroes o villanos (¿están realmente mejor Batman, Caballero Luna o -no digamos- Hulk que sus enemigos, como el Joker, Magneto o el Doctor Muerte?), o quién demuestra más inteligencia y capacidad -algo también estudiado por la psicología- ¿Superman o su archienemigo Lex Luthor, que consigue ponerlo en verdaderos aprietos sin tener superpoderes? O, sencillamente, destacar la amplia gama de personalidades (problemáticas o no) que encontraríamos entre este grupo de personajes que ocultan por lo general su identidad y visten con la ropa interior por fuera (!) (VER). A este respecto, una de las obras que le vendrá a muchos aficionados al cómic a la mente será muy probablemente Watchmen, obra cumbre en el proceso de humanización y madurez forzosa que sufrieron los superhéroes en los años 80 y todo un repertorio de personajes de alto interés psicológico.
Vean un estudio sobre el perfil psicológico de los grandes villanos del cómic de superhéroes AQUÍ, un podcast sobre el tema «Superhéroes y salud mental» AQUÍ
y la práctica web medicinagrafica.com, donde encontrarán reseñas de muchas obras relacionadas con lo hablado aquí, y en concreto de algunas de las citadas. Nos permitimos destacar la reseña de la obra Diagnósticos, de Diego Agrimbau y Lucas Varela, una muestra de cómo los recursos del cómic pueden ayudar a comprender determinados trastornos, no siempre fáciles de entender para los no profesionales sanitarios.

En resumidas cuentas, un catálogo enorme de obras es el que tenemos a nuestra disposición si lo que queremos es ilustrar cualquier aspecto de la psicología humana, ya sea como ciencia propiamente dicha, ya sea a la hora de tratar o, incluso, profundizar en alguno de sus temas. Las obras citadas anteriormente no son más que una pequeña muestra a modo de ejemplo.
Antonio Roguera

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