Muy buenas a todxs
Cuando hablamos sobre cómics a menudo repetimos la idea de que hoy podemos encontrar cómics sobre prácticamente cualquier tema. Los géneros son tan abundantes y variados como en cualquier otro medio (literatura, cine…), al igual que los formatos (más o menos extensos, en libro o en soportes digitales…), para distintos públicos (con distintos intereses y objetivos, distintas edades…), etc.
Cuando hablamos de la memoria histórica y democrática ya sea en su acepción más habitual, es decir, cuando nos referimos a la guerra civil española y la dictadura franquista, ya sea cuando nos referimos desde una perspectiva más amplia -que también es muy interesante- a todas aquellas historias que nos muestran situaciones parecidas que se han dado y se están dando en distintos lugares del mundo, o incluso en otras épocas, encontraremos bastantes obras, pero quizá no tantas.

Evidentemente, cuando hablamos de cómic de memoria histórica y democrática nos referimos fundamentalmente a un tipo de obras que no se pudo producir explícitamente en España antes del final de la dictadura (pongan ustedes la fecha de este final, que yo no la tengo clara…), si bien la historieta que se produjo tras la guerra civil española, aunque estuviera muy controlada por la censura, también sirvió puntualmente para recoger algunos aspectos históricos concretos que quedaban reflejados de forma hábil, especialmente a través del humor, y lograba pasar a veces parcialmente la censura, aunque con dificultades (recordemos el caso de Carpanta). Precisamente la censura, junto con el enorme margen de tiempo que abarcó la dictadura, que además no finaliza con una revolución ni un proceso que pusiera las cosas en su sitio de cara a emprender una democracia (amnistía para casi todos y desagravios para casi ninguno), dificultaron o impidieron el registro de numerosos hechos, su documentación y la recogida de testimonios como un proyecto nacional que sirviera, entre otras cosas, para desvincularse de ese pasado y evitar volver a él.
De hecho, en los tímidos comienzos de nuestra tutelada democracia (con ruido de sables, instituciones permeadas aún por la dictadura, con responsables del anterior régimen, etc.) hay todavía pocas obras de esta índole y, o bien se sitúan en cierta marginalidad (fanzines, underground…), o bien se expresan -y no sin problemas (VER)- dentro del género humorístico y satírico (Hermano Lobo). Es especialmente a partir de las últimas décadas, con el mayor reconocimiento y difusión que ha obtenido el cómic (pensemos, por ejemplo, en la creación de las cátedras universitarias de cómic que ya existen en nuestro país o en el Premio Nacional de Cómic), cuando la historieta ha tratado con mayor frecuencia, amplitud y profundidad, especialmente dentro de la novela gráfica, toda la temática que podemos incluir dentro del concepto de memoria histórica y democrática, con el valor especial que aporta a nivel de memoria identitaria y cultural, de memoria familiar y, obviamente, de memoria histórica.
A estas alturas son muchos ya los autores y autoras que engrosan el catálogo de cómics que trata la memoria histórica sobre España. Desde ese referente de la historieta española que es Carlos Giménez, hasta uno de nuestros autores más internacionales y reconocidos, Paco Roca, podemos citar a su lado nombres como Felipe Hernández Cava, a los que se suman en los últimos años talentos como Jaime Martín, Teresa Valero, José Pablo García (adaptando libros como los de Paul Preston) o Sento Llobell, entre otros. Vayamos, pues, a las obras pero a través de sus autores.
– Carlos Giménez. Es probablemente el autor que más veces se cita cuando se busca un nombre que represente la máxima autoridad histórica del cómic español, especialmente cuando dejamos de lado los tebeos infantiles o juveniles, que tradicionalmente fueron el grueso de la industria. Su obra magna es sin duda Paracuellos, basado en buena parte en sus experiencias en los hogares de auxilio social de los años 40, que es un testimonio demoledor que nos deja claro el marco ideológico y moral desde el que se actuaba en la dictadura, especialmente en el trato hacia aquellos grupos discriminados por el régimen (podcast). La mayoría del resto de sus cómics también son un ejercicio de crónica popular histórica. En 36-39. Malos tiempos contaba el sitio de Madrid durante la guerra civil, en Barrio el Madrid de los años 50 (continuación de Paracuellos) y en Los profesionales vemos sus comienzos como autor de cómic.
– Paco Roca es el mayor referente actual. Es, por un lado, posiblemente el historietista más conocido de nuestro país, y no solo en cuanto a este tema. Está habitualmente presente en diversos medios (radio, televisión, prensa, exposiciones…) con una obra respaldada por un gran compromiso social y una capacidad narrativa y de generar interés en las historias que explican su éxito, incluso entre los no lectores habituales de cómic. Pero además, si hablamos de memoria histórica, también es un autor imprescindible, a menudo el primero en ser citado. Mencionaremos Los surcos del azar (la historia de La Nueve, la compañía de republicanos españoles que liberó París), El abismo del olvido (de 2023, sobre el problema aún sin resolver de las fosas comunes), El invierno del dibujante (2010; un homenaje y a la vez crónica de la España de los tebeos de finales de los años 50) y Regreso al Edén (2020; ejercicio espectacular de combinación narrativa entre la crónica familiar y la reflexión universal).(VER)
– Antonio Altarriba es el guionista de El arte de volar (2009) y El ala rota (2016), dos obras imponentes que nos cuentan la historia de España desde el punto de vista de dos colectivos perdedores, aquellos que lucharon y perdieron en la guerra civil (aunque ¿acaso no perdimos todos?) y el de las mujeres, ambos representados en las historias personales, pero a la vez universales, de sus padres. Estas novelas gráficas deben estar a la fuerza en un top 10 de cómics sobre este tema, tanto por su calidad como por la influencia que ya han ejercido, complementando por su enfoque y estilo diferentes a los trabajos de Paco Roca o Carlos Giménez.
– Felipe Hernández Cava es uno de los más grandes guionistas de la historia del cómic español. Fue una de las figuras fundamentales de los inicios del cómic para adultos, allá por los años 80, y entre sus obras, para lo que nos interesa aquí, podemos destacar El artefacto perverso, de 1996 (Astiberri), Las serpientes ciegas, Premio Nacional de Cómic de 2009, donde se entrecruza la Nueva York de los años 30 con la guerra civil español, o el estupendo Las oscuras manos del olvido (Norma Ed., 2014), con el tema de ETA como telón de fondo (podcast).
– José Pablo García ha adaptado con mérito varios de los libros del hispanista Paul Preston. Así podemos leer las versiones en cómic de La guerra civil española, la muerte de Guernica y Franco (su biografía). También adaptó muy bien en 2019 Soldados de Salamina, la novela de Javier Cercas y tiene un curioso cómic de 2015 (ed. Reino de Cordelia), espectacular desde el punto de vista gráfico, titulado Las aventuras de Joselito, el pequeño ruiseñor, donde representa cada capítulo de su vida con estilos de dibujo totalmente diferentes. Muy interesante.
– Jaime Martín, es otro de los autores que han dedicado varias obras al tema. «Con Las guerras silenciosas se consagra como uno de los autores europeos más interesantes del momento, una consideración que confirma con Jamás tendré 20 años (galardonada con el premio a la Mejor Obra de Cómic Barcelona 2017), Siempre tendremos 20 años (galardonada con el premio a la Mejor Obra de Comic Barcelona 2021) y Un oscuro manto«
Otras obras destacables sobre el tema:
– La brigada Lincoln, de Pablo Durá y otros (ed. Evolution, 2018), sobre los voluntarios estadounidenses que apoyaron al gobierno republicano en la guerra civil. Primera ocasión en que un militar negro fue oficial.
– Capa. Estrella fugaz, de Florent Silloray (ed. Blume, 2017), «1954. Robert Capa hace balance de una vida consagrada a cubrir los campos de batalla del mundo entero. Lejos de la imagen de aventurero impulsivo y temerario que lo caracterizó y que ha hecho de él una leyenda del fotoperiodismo, Capa habla de sí mismo claramente y revela la herida original que determinó toda su existencia.»
– Atado y bien atado. La Transición golpe a golpe (1969-1981), de nuestro amigo Rubén Uceda (Akal, 2018). Una perspectiva desmitificadora de la transición, aclarando la verdadera historia de un proceso que distó mucho de ser lo que nos contaron, tanto en su desarrollo como en sus resultados.
– Cuerda de presas, de otro amigo y compañero extrebeista, Fidel Martínez, junto con Jorge García (Astiberri, 2005). «Los relatos que componen Cuerda de presas recrean la vida de las presas políticas españolas durante los primeros años de la dictadura franquista. Cada historieta transcurre en una cárcel distinta (de Les Corts en Barcelona a la prisión de Ventas en Madrid, pasando por muchas otras), componiendo así un mosaico que denuncia las atrocidades de la represión en la posguerra. Inmersas en esa atmósfera asfixiante, las mujeres son el protagonista, y el dolor y la rabia los únicos sentimientos permitidos. A lo largo de estas historias, y pese a todas las imposiciones imaginables, las presas recobran una a una las palabras que importan: las del afecto, la amistad y la solidaridad.»
– La balada del norte, de Alfonso Zapico (Astiberri), es un cómic espectacular por su empaque y ambición. En cuatro tomos y con cerca de 1000 páginas, el autor asturiano publicó entre 2015 y 2023 una gran historia que nos lleva a la revolución minera de 1934, un episodio fundamental y de especial relevancia para entender la época y los prolegómenos del fallido golpe de estado que dio lugar a la guerra civil.
– Deportado 4443, de Ioannes Ensis y Carlos Hernández de Miguel (edic. B, 2017) es una propuesta diferente. Imaginemos que estamos en el campo de exterminio de Mauthausen… «Antonio Hernández Marín pasó cuatro años y medio encerrado tras las alambradas nazis de Mauthausen. Más de cinco mil quinientos españoles solo pudieron abandonar los campos de la muerte de Hitler a través de las chimeneas de los siniestros crematorios, convertidos en humo y cenizas. La historia de todos ellos fue enterrada por el franquismo y olvidada, después, por nuestra democracia. Para recuperar la Memoria de estos hombres y mujeres, entre enero y mayo de 2015 Antonio Hernández Marín resucitó en Twitter como @deportado4443; un portavoz de todos sus compañeros que narró minuto a minuto, tuit a tuit, lo que iba ocurriendo en el campo de concentración de Mauthausen. Ese agujero virtual en el tiempo cautivó a cerca de cincuenta mil internautas que siguieron con emoción su relato. Poco después de que terminara de narrar su historia, Ioannes Ensis contactó conmigo para proponerme ilustrar los tuits que había ido leyendo durante aquellos tres meses y medio. Su objetivo era contribuir a evitar que las tristes peripecias de estos héroes y heroínas cayeran en el olvido»
– Lecciones robadas: El cómic (Vinatea Ed., 2026), es una obra colectiva donde participan autores muy variados, desde profesionales a otros que no lo son tanto, y que nos muestra una variada cantidad de episodios históricos que sirven para hacerse una idea de todas las cuestiones que quedan por recuperar de nuestra historia. Recordar, queda claro aquí, es hacer algo de justicia y
– Espacios en blanco, de Miguel Francisco (Astiberri, 2017), representa la que quizá sea la más prototípica, y a la vez lamentable, situación que se da en torno a la memoria histórica en España: el silencio y el olvido incluso dentro de las propias familias, probablemente por el afán de dejar atrás un horrible pasado, pero que nos deja desmemoriados, huérfanos de identidad social y cultural y -cómo no- indefensos ante bulos y una narrativa que gana, las de los que impusieron a la fuerza su versión pues ostentaban el poder. «Maravillosa y lucida reflexión sobre los silencios y las cosas que uno elige callar, pero que solo cuando salen a la luz dejan escapar la verdad. Ideal para los que siguen pensando que no es necesaria la memoria histórica y que no hubo vencedores ni vencidos.»
La exposición Historietas e historias recorre desde hace meses Extremadura. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica «José González Barrero» de Zafra ha hecho circular, gracias al interés de muchas instituciones -entre ellas centros educativos- una exposición cuyo objetivo es mostrar cómo el cómic ha reflejado la memoria de las víctimas de los conflictos del siglo XX, con un enfoque eminentemente didáctico. Ha sido un éxito pues no resulta fácil encontrar un hueco en su apretada agenda de préstamos. Las historietas seleccionadas en esta exposición se organizan temáticamente en ocho paneles: siete dedicados a otras tantas tipologías de víctimas, más uno vinculado a Extremadura, por temática o por sus autores.
• MUJERES. La violencia contra las mujeres en las guerras • HOMOSEXUALES. La represión de la identidad sexual en las dictaduras • ESCLAV@S. El trabajo esclavo en los conflictos del siglo XX • POLÍTIC@S. Las ideas políticas como excusa para la agresión • CREYENTES. La persecución de las creencias religiosas • NIÑAS Y NIÑOS. Las más pequeñas víctimas de la barbarie • DE OTRA PIEL. El acoso a las personas por motivos étnicos o de raza • HISTORIETISTAS E HISTORIA DE EXTREMADURA. Extremeñ@s que hacen cómics e historietas que son memoria de la región.

También se incluye un photocoll, con un «cronocómic» que resume en veinte hitos los principales conflictos del siglo XX en los que se han producido violaciones de los derechos humanos y que han tenido su reflejo en formato de historieta.

A todos estos trabajos en cómic sería de justicia unir todo el amplio panorama de libros con ensayos, estudios y publicaciones en general -también en línea- que están contribuyendo a actualizar la historiografía y a divulgar la memoria histórica y democrática (no es fácil sacudirse la herencia de la dictadura, han sido casi 40 años controlando la cultura y la educación… más el retraso acumulado).
– Memoria del franquismo en viñetas. «En Memoria del franquismo en viñetas, Camille Pouzol analiza el papel del cómic en el proceso de recuperación de la memoria. La historieta se convierte en un espacio de reflexión, denuncia y sensibilización, y sus personajes representan los sufrimientos vividos durante la posguerra. Se analiza la represión que se ejercía sobre todo contra grupos vulnerables que fueron apartados del discurso oficial: mujeres encarceladas, niños del Auxilio Social, represaliados, exiliados o combatientes republicanos. A través de cuatro maravillosas obras —El artefacto perverso, Cuerda de presas, Los surcos del azar y Paracuellos— recorremos los senderos de la historia trazados con viñetas, globos, dibujos y textos. Un viaje hacia el pasado, para el presente y el futuro.»
– TRAZOS DE MEMORIA, TROZOS DE HISTORIA, CÓMIC Y FRANQUISMO, de edic. Marmotilla y varios autores (2021). » A través de una mirada multidisciplinar, este libro pretende valorizar la capacidad del cómic para socializar los avances historiográficos, para dotar al pasado de espesor humano y para crear una representación visual de los acontecimientos, que contribuya a la recuperación de la dignidad de los vencidos de la guerra y de las víctimas de la represión, en particular de las más “insignificantes” y marginadas».
– El cómic sobre la guerra civil (Signo e imagen), de ed. Cátedra (2018).
– Las caras de la guerra. La guerra civil a través de los personajes de las viñetas, de Tomás Ortega (ACT, 2018). «…un imprescindible ensayo que reconstruye una historia social de la Guerra Civil, de forma cronológica, a través de los personajes que han protagonizado esos cómics y que están basados en personajes y hechos reales»
– La revista en línea Tebeosfera publica números y artículos que recorren muy diferentes temas en relación al cómic. En ESTE número trataron el 40.º aniversario del 23-F.
– FRANCOFACTS: Desmontando los bulos sobre el franquismo, de Fernando Hernández y Pedro Vera (2026), ed. Pasado y Presente. (Podcast)
– Memoria y viñetas. La memoria histórica en el aula a través del cómic, de David F. de Arriba (2019), ed. Desfiladero.
«La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.» (Marco Tulio Cicerón)